Réglementation
Subcontratación en la construcción: contrato, inversión del sujeto pasivo y diligencia debida

Subcontratar no es delegar tu responsabilidad
Recurrir a un subcontratista suele ser imprescindible — sobrecarga, o un lote técnico fuera de tu especialidad. Pero jurídicamente sigues siendo responsable ante tu cliente, y la administración te impone obligaciones precisas respecto al subcontratista. Tres cierres que poner.
Cierre 1 — El contrato escrito
El acuerdo verbal «tú me haces la fontanería y te pago al final» es una bomba de relojería. El contrato de subcontratación fija como mínimo:
- el alcance exacto de los trabajos confiados (con planos/presupuestos anexos);
- el precio y las condiciones de pago (anticipo, certificaciones, retención);
- los plazos y las posibles penalizaciones;
- los seguros del subcontratista que cubren la actividad confiada — verifica el certificado, no la palabra.
En obras privadas con promotor, haz también que el cliente final acepte formalmente al subcontratista.
Cierre 2 — La inversión del sujeto pasivo del IVA
En la construcción, la subcontratación se factura con inversión del sujeto pasivo: el subcontratista factura sin IVA con la mención correspondiente, y eres tú, como contratista principal, quien declara el IVA de esos trabajos.
Error clásico: un subcontratista que factura con IVA. Si lo pagas, no es deducible — lo pierdes, y además te expones a sanción. El reflejo: rechazar toda factura de subcontratación con IVA y pedir una rectificativa.
Cierre 3 — La diligencia debida
A partir de ciertos importes debes recopilar periódicamente los certificados de estar al corriente del subcontratista (Seguridad Social, registro). Si no lo haces y se detecta trabajo no declarado, puedes responder solidariamente de sus deudas sociales y fiscales.
Archiva estos documentos por obra, con recordatorios de renovación: es tedioso — exactamente el tipo de disciplina que tu software debe llevar por ti.
En resumen
Contrato firmado, facturas con inversión del sujeto pasivo, certificados al día: tres hábitos que convierten la subcontratación de un riesgo jurídico en una palanca de crecimiento. En Aidifis, los documentos de tus subcontratistas se vinculan a la obra y a sus vencimientos — nada vuelve a perderse en los correos.