Facturation
Anticipo, certificación, liquidación: facturar una obra paso a paso

Por qué facturar en tres tiempos
Una obra de 20.000 € facturada solo al final significa 20.000 € de adelanto de tesorería: materiales pagados al almacén, nóminas abonadas, y tú esperando. La facturación por etapas reparte el esfuerzo — y es una práctica plenamente consolidada.
1. La factura de anticipo (a la firma)
Se emite en cuanto se acepta el presupuesto, normalmente el 20-30 % del total. Dos reglas que se olvidan a menudo:
- es una factura de verdad, con número en tu secuencia, menciones legales e IVA devengado sobre lo cobrado;
- debe referenciar el presupuesto firmado.
El anticipo asegura tus compras y compromete al cliente — una obra con anticipo pagado casi nunca se cancela.
2. Las certificaciones (durante la obra)
En obras de varias semanas, factura por avance: «Certificación n.º 2 — avance del 60 %», que factura el tramo ejecutado desde la anterior. En la práctica: el 60 % del contrato, menos lo ya facturado (anticipo + certificaciones anteriores).
Es la mejor herramienta contra los baches de tesorería: la obra financia la obra.
3. La factura de liquidación (a la entrega)
En la recepción, la factura final recapitula el contrato, detalla todo lo ya facturado (anticipo, certificaciones) y muestra el saldo pendiente. También recoge, si procede, la retención de garantía y los trabajos adicionales aprobados por escrito.
Las tres trampas clásicas
- Anticipo sin factura — un ingreso cobrado sin factura de anticipo es una irregularidad contable y de IVA.
- Numeración con saltos — anticipos y certificaciones entran en la misma secuencia continua que el resto de facturas.
- Liquidación que no recapitula — sin un desglose claro de anticipos y certificaciones, el cliente no entiende el importe, lo discute y paga tarde.
Aidifis encadena los tres pasos de forma nativa: presupuesto firmado → anticipo en un clic → certificaciones por avance → liquidación que lo deduce todo automáticamente, con el IVA correcto en cada etapa.